jueves, 10 de marzo de 2016

Entrevistas Express: Ismael Martínez Biurrun


Ismael  Martínez  Biurrun  es uno de los  escritores del género fantástico más  importante de nuestro país en este momento.  Nos gusta porque escribe de forma consciente, por su cultura y su sabiduría  al saber  acercarnos el miedo  y hacernos disfrutar con él.  Merece la pena conocerlo.

¿Existen fronteras entre literatura de género y "Literatura"?
 Se lo preguntas a alguien que está empeñado en hacer invisibles esas fronteras con cada libro que saca, sin terminar de conseguirlo. Casi siempre se trata de etiquetas en su sentido literal, no literario: subtítulos que hay que colocar en las estanterías de las librerías, en la columna periodística de turno o en el mismo lomo de los libros. Entiendo la jugada desde el punto de vista mercantil, pero como autor no, de ninguna manera. Es una forma de condicionar las expectativas del lector antes de leer la primera línea, no le encuentro nada positivo.

 ¿Qué considera más importante, la experiencia vivida o la imaginación?
 Se podría hacer la analogía con el fondo y la forma de todo texto. ¿Qué es más importante? Ambas cosas son esenciales, ninguna basta por sí sola. ¿A cuál de tus libros le tienes mas cariño y por qué? Te diría que El escondite de Grisha, precisamente porque es el que tiene menos fans. Los demás se han llevado su merecido, más o menos. De todas formas, el favorito siempre es el libro que estás escribiendo. ¿Sufre más escribiendo o leyendo? Sufro muchísimo escribiendo cuentos y disfruto mucho escribiendo novelas, sin prisas, sin fecha de entrega, sin tener idea de cuántas páginas me quedan ni de cuál será el desenlace. Leer debe ser siempre un placer.

¿Qué sentido tendría leer a disgusto?
Yo abandono los libros que no me gustan sin el menor remordimiento. Otra cosa es que disfrute con libros muy perversos, pero ahí está la gracia.

 ¿El primer libro que recuerdas de tu infancia?
Las primeras lecturas que disfruté realmente fueron los bolsilibros de terror y ciencia ficción de Bruguera: Curtis Garland, Ralph Barby y compañía (yo entonces no imaginaba que eran españoles con seudónimo). Los devoraba. Se me acelera el corazón solo con recordar mi ansiedad al elegirlos en aquellas torres giratorias de la librería donde los compraba.

¿Qué libros contemporáneo y clásico recomiendas sin reservas?
Un clásico: El color que cayó del cielo, de H.P. Lovecraft. Un contemporáneo: cualquiera de David Vann o de Anna Starobinets.

¿El libro que tienes ahora mismo en tu mesilla?
Me temo que ahora mismo estoy con la autobiografía de Lemmy Kilmister y con otros ensayos todavía más inconfesables. Ninguna novela ahora mismo sobre mi mesilla, pero ya tengo varias enfiladas…
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lunes, 4 de enero de 2016

Entrevistas Express: José Ovejero

Fotografía de la página personal de José Ovejero

José Ovejero es uno de los autores más valiosos del panorama literario español. No se le puede clasificar en ningún género porque los ha utilizado todos dándoles una calidad que los difumina. Sus libros son un regalo para el lector que se sorprende con su calidad, cuando descubre a un escritor que no es aficionado,  ni necesita el exhibicionismo mediático,  porque su obra habla por él, ¡¡Mil gracias José por escribir!!


¿Existen fronteras entre literatura de género y "Literatura"? 
Las fronteras son sólo significativas cuando la literatura no es de calidad y recurre a los clichés de género, es decir, a banalizaciones: la mujer fatal, el detective misántropo —y a ser posible alcohólico—, el asesino en serie superinteligente son clichés de cierto tipo de novela negra; la jovencita alocada que busca marido aunque se cree que busca una aventura lo es de la novela sentimental; y el tono general de profundidad solemne es recurrente en la mala literatura no de género. Sólo entonces la pertenencia de lo escrito a un género pasa al primer plano. 

¿Qué considera más importante, la experiencia vivida o la imaginación? 
¿Qué sería de nosotros sin la ayuda de lo que no existe? Por desgracia, esta frase no es mía, sino de Paul Valéry, pero creo que resume bien mi postura. La imaginación nos ayuda a sentir más, a vivir más. Creo que una de las cosas más empobrecedoras que puede haber es usar la literatura como sustituto de la vida. La literatura, el arte en general, nos abre la puerta a sensaciones, deseos y temores que merece la pena explorar fuera de la pura contemplación. Ahora bien, si tengo que elegir, siempre preferiré una pasión amorosa en mi vida a su representación literaria, una aventura real a una inventada. Pero... ¿por qué demonios voy a tener que elegir? Yo, humildemente, lo quiero todo. 

¿A cuál de tus libros le tienes mas cariño y por qué? 
A La comedia salvaje, por varios motivos; uno, porque aunque creo que es una de mis mejores novelas, tuvo pocos lectores; la crítica la acogió bien, sé que se ha leído en algunas universidades... pero su recorrido entre el público fue más bien corto; así que le tengo ese cariño que podemos sentir hacia quien apreciamos y no ha tenido suerte en la vida, una cariño teñido de tristeza. Otro, porque sus protagonistas todavía me hacen sonreír. Otro, y lo dejo ahí para no aburrir, porque lanzarme a escribir esa novela disparatada me enseñó una libertad creativa que luego he aprovechado en otras obras; Los ángeles feroces, mi última novela, no existiría si antes no hubiese escrito La comedia salvaje, que mejoró mi capacidad para sentir placer dando rienda suelta a la imaginación, sin coartarla mediante convenciones o expectativas. 


¿Sufre más escribiendo o leyendo? 
Son sufrimientos distintos. El sufrimiento durante la lectura, salvo que se deba a la mala calidad de la obra, tiene que ver con nuestra capacidad de empatía, que vertemos sobre los personajes, o con los abismos a los que nos obliga a asomarnos un libro. Escribiendo se puede sufrir por los mismos motivos, pero hay uno adicional: la conciencia de mis limitaciones. Querer contar algo y no ser capaz, notar que intento construir la frase definitiva y mi lengua es tan torpe como la de un borracho, sentir esa impotencia que a veces sentimos cuando nuestras manos son inútiles para deshacer un nudo muy apretado. Escribir es para mí una frustración constante, salpicada de fases de euforia cuando desato el nudo, cuando mi lengua se mueve con ligereza, cuando he contado algo que, al menos en ese momento, me parece esencial y hermoso. 

¿El primer libro que recuerdas de tu infancia? 
La isla del tesoro, de Stevenson. Venía con una colección de grandes obras de la literatura universal, de esas que se vendían de puerta en puerta y que se pagaban a plazos. Aunque me acuerdo de algún otro título que venía incluido, el que más me impresionó fue ese. Y hasta hoy siento debilidad por John Silver el Largo. 

¿Qué libros contemporáneo y clásico recomiendas sin reservas? 
Infancia, de Coetzee; la poesía completa de Wislawa Szymborska; Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos; Paisaje lacustre con Pocahontas, de Arno Schmidt; Macbeth, de Shakespeare; Memorias de una superviviente, de Doris Lessing... Como ves, no sé distinguir lo clásico de lo contemporáneo. Y tampoco sabría decidirme sólo por dos libros. 

¿El libro que tienes ahora mismo en tu mesilla? 
Beaubourg, una utopía subterránea, de Albert Meister.
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lunes, 30 de noviembre de 2015

Entrevistas Express: Santiago Roncagliolo

(Imagen de Panorama Latino)

Santiago Roncagliolo es escritor, dramaturgo, guionista, traductor, periodista y mucho más. Recoge el testigo de los autores del Boom latinoamericano que tanto nos enamoraron, adaptándolo a la sociedad y a nuestro entorno sin olvidar sus orígenes. A sus cuarenta años, tiene una obra brillante y no necesita más premios ni reconocimientos porque demostrado que es uno de los grandes y sin embargo no deja de experimentar y arriesgarse con nuevos formatos y con nuevos temas. Leerlo es ir desde el Perú de Sendero Luminoso, a Miami, pasando por Japón, Cuba o Argentina, deslizándonos en un viaje sin límites por temas y géneros. Esperamos que esta mini entrevista os abra el apetito por un autor.


¿Existen fronteras entre literatura de género y "Literatura"?
Personalmente, trato de hacer literatura con la literatura de género. Mi tema principal es el miedo, que es nuestra emoción más primitiva, y por eso, ha inspirado mucha literatura popular. Yo empleo muchos recursos y técnicas de la novela gótica, el thriller, el policial o la comedia negra. Pero me interesa usar esos géneros para explorar las fronteras de la condición humana. Creo que las personas vivimos en islas de luz rodeadas de oscuridad. Tratamos de permanecer en las zonas luminosas, donde nos sentimos seguras. El miedo es lo que surge conforme nos acercamos a esas orillas siniestras. Y en ese sentido, marca los límites de nuestro mundo.

¿Qué considera más importante, la experiencia vivida o la imaginación?
Creo que ambas por igual, y en el mismo nivel, los libros leídos. Yo siempre parto de experiencias personales, lugares conocidos, personajes reales, que deformo y transfiguro con la imaginación para hacerlos más intensos, más extremos, pero en ese proceso siempre me guían mis autores favoritos, incluso mis directores de cine favoritos. La ausencia de cualquier de esas tres dimensiones, empobrece la ficción.

¿A cuál de tus libros le tienes mas cariño y por qué?
¡Estas preguntas son imposibles de responder! Es como tener que escoger entre mis hijos. Cada uno de mis libros retrata mis emociones en el momento de escribirlo. Cada novela es autobiográfica aunque nadie, ni yo mismo, pueda determinar en qué medida exactamente. No puedo escoger qué momento de mi vida he sentido más intensamente. Siempre siento igual. De hecho, me gustaría hacerlo menos.

¿Sufre más escribiendo o leyendo?
Escribiendo. Leer es puro placer. Escribir es estrellarse con una pared, rebotar y volver a estrellarse, como una mosca contra una ventana, un esfuerzo inútil -pero inevitable- por alcanzar el otro lado de lo real.

¿El primer libro que recuerdas de tu infancia?
La historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada de Gabriel García Márquez. Había una mujer que se acostaba con un ejército. Y un hombre con alas que caía en el patio de una casa. Y una casa incendiada. No entendí nada. Pero qué fascinantes eran todas esas cosas que no entendía.

¿Qué libros contemporáneo y clásico recomiendas sin reservas?
Estrella distante de Roberto Bolaño es una perfecta historia de terror, arte y política. Y entre los clásicos, mis favoritas son las historias góticas del siglo XIX, desde Drácula de Bram Stoker hasta Otra vuelta de tuerca de Henry James.

¿El libro que tienes ahora mismo en tu mesilla?
 Réquiem por Brown de James Ellroy ¿Será bueno? Ellroy siempre es bueno.
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viernes, 13 de noviembre de 2015

Entrevistas Express: Enrique de Hériz



Enrique de Hériz ha sido editor y compatibiliza la escritura  con la  traducción. Es autor de una obra una obra exquisita y cuidada, y uno  de esos escritores que se documenta más allá de los papeles y que no tiene prisa. Cursos de Magia y   entrenamiento con instructores de ciegos,  prueban su voluntad de veracidad,  que sabe transmitir con una palabra precisa y cuidada. Es uno de  nuestros  escritores más valorados,  al margen de modas y de   tendencias  del momento, que transmite además  bonhomía,  sentido del humor y saber hacer. Su  entrevista  es un regalo. ¡¡Disfrutadla!!

¿Existen fronteras entre literatura de género y "Literatura”?
No, siempre que no sea el propio autor quien las establezca. Eso que llamamos “literatura de género” se puede usar como un contexto de reducción. en cuyo caso deja de interesarme. Pero también se puede entrar en el género con voluntad de trascenderlo, y entonces hablamos de literatura. He de decir, de todas formas, que me incomoda mucho el etiquetaje. Hasta la palabra “literatura” me parece apenas un continente que cada uno llena del contenido que mejor le parezca. Y luego están las posturitas en torno al etiquetaje. Autores que escriben una novela de argumento claramente policial pero afirman no escribir novela negra como si fuera algo de lo que avergonzarse; autores que no han leído ni a Hammett ni a Chandler y pretenden pasar como expertos en novela negra… En fin, esas cosas.

¿Qué considera más importante, la experiencia vivida o la imaginación?
¿Acaso existe alguna diferencia? A veces tengo la sensación de que todo lo que he escrito gira en torno a esa dicotomía. Lo imaginado forma parte no sólo de nuestra experiencia, sino literal y radicalmente de nuestra identidad. A medida que la neurología va trazando el mapa del cerebro humano gracias a las resonancias activas, los neurólogos se van sorprendiendo de comprobar que no parece haber ninguna diferencia tangible entre la actividad de nuestro cerebro cuando recordamos y cuando inventamos. Para nuestras neuronas, la tan debatida frontera entre lo real y lo imaginario ni siquiera existe. Si llevamos la pregunta a la praxis concreta de la escritura, por otra parte, también acepta respuestas de todo tipo, incluso opuestas. De Hemingway a Pessoa, pasando por Kafka, la relación entre lo vivido, lo imaginado y lo escrito tiene tantos modelos como escritores.

¿A cuál de tus libros le tienes mas cariño y por qué?
A Historia del desorden, porque sospecho que es el peor que he escrito. En mi interior lo protejo como protegería a un hijo más débil que los demás. Pero también porque, los fallos que contiene me enseñaron más sobre la escritura que cualquier logro. Es probable que ese libro contenga mi mejor descripción de un personaje, mi mejor arranque, las ideas más hermosas, mi mayor capacidad de exploración sociológica… Y sin embargo, el conjunto es fallido. Aprender eso, aprender a concebir la novela como una caja de resonancia en la que todos los sonidos particulares han de contribuir a la música general, empezó a ponerme en condiciones de escribir “Mentira”. ¿Sufre más escribiendo o leyendo? Yo es que soy muy poco sufridor. Escribir es un privilegio. Si me exige sacrificios, los pago a gusto. Leer es una maravilla. Sufro cuando no puedo leer y escribir.

¿El primer libro que recuerdas de tu infancia?
Creo que el primero que me dejó huella fue una selección de poemas de Lorca para niños. Me lo regaló mi padrino, que era de Madrid. Recuerdo con detalles luminosos la conversación en que me explicó que la costumbre catalana de regalar la mona de chocolate por Semana Santa estaba muy bien, pero que él había pensado que yo tenía ya edad suficiente para apreciar mejor un libro tan bonito como aquel.

¿Qué libros contemporáneo y clásico recomiendas sin reservas?
La Celestina, las Coplas de Manrique, Robinson Crusoe, La vida es sueño, los grandes del XIX, sobre todo los rusos. Hammett. Cualquier poemario de Charles Simic, Roberto Juarroz. El teatro de Sabbath, de Philip Roth. Aflicción, de Rusell Banks. Ni un pelo de tonto, de Richard Russo. Últimas tardes con Teresa, de Marsé. La loca de la casa, de Rosa Montero. Mejor lo dejo ahí.

¿El libro que tienes ahora mismo en tu mesilla?
World gone by, la última de Dennis Lehane.
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jueves, 5 de noviembre de 2015

Entrevistas Express: Rosa Ribas.




"Nací en El Prat de Llobregat en 1963. Es una pequeña ciudad industrial que la mayoría conoce porque en su término municipal se encuentra el aeropuerto de Barcelona. La cercanía del aeropuerto, vivir a sólo una calle de las vías del tren con el ruido –y el olor– de fondo de una fábrica de papel, actualmente demolida, en lugar de llevarme a anhelar una vida de silencio y aire puro en algún lugar en el campo, me han hecho adicta a la ciudad y a un mínimo nivel de sonido sin el cual no me puedo concentrar."

Rosa Ribas  es una de nuestras escritoras más queridas.   No  se puede encuadrar  su literatura en ningún género,  no solo porque los trasciende, también porque no se ciñe a ninguno  y  nos da mucho más que una novela policíaca o histórica o costumbrista, todos ellos son algo más en sus manos. Detrás de su literatura hay una sólida formación  intelectual  y docente. Nos sentimos muy cercanos a su literatura por su calidad, por su humanidad,  y por sus temas. 


¿Existen fronteras entre literatura de género y "Literatura"? 
 Sí, pero no creo que se encuentre en las líneas que se suelen trazar, en los temas, sino en la forma que se les da, en el uso de la lengua, de los recursos narrativos, del estilo...

¿Qué consideras más importante, la experiencia vivida o la imaginación? 
Ambas. Pero sobre todo valoro la capacidad de convertirlas en ficción, sin la cual no podría crear novelas.

¿A cuál de tus libros le tienes más cariño y por qué?
Al último, Pensión Leonardo, porque es el más personal. Y siempre al Pintor de Flandes por ser el primero, algo que no cambiará nunca, aunque sea una obviedad decirlo.

¿Sufres más escribiendo o leyendo?
Son dos actividades gozosas, así que sufro más bien poco. Menos todavía desde que he aprendido a no empeñarme en leer todos los libros que empiezo hasta el final.

¿El primer libro que recuerdas de tu infancia? 
El corsario negro de Emilio Salgari. O quizás fuera uno de los Cinco de Enid Blyton, pero no recuerdo cuál.

¿Qué libros contemporáneo y clásico recomiendas sin reservas?
¡Qué difícil! Pero bueno, hay que decidirse. He recomendado a varios amigos esa delicia que es La princesa prometida, de William Goldman. Y, entre los clásicos casi contemporáneos, una de mis novelas favoritas, Yo, que he servido al rey de Inglaterra de Bohumil Hrabal.

¿El libro que tienes ahora mismo en tu mesilla?
Tengo dos: El balcón en invierno de Luis Landero y Marley estaba muerto de Carlos Zanón.
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